Me habían sobrado avellanas y este pastel italiano, hecho con solo tres ingredientes, me había estado tentando desde hacía tiempo. Originario de las colinas del Piamonte, este pastel de avellanas destaca por las famosas avellanas Tonda Gentile, reconocidas como las mejores del mundo. Para ser sincera, mis avellanas no eran de la misma variedad, pero el resultado fue igualmente excelente. Este postre italiano es muy sencillo: sin harina, solo avellanas finamente molidas, huevos y azúcar. Tiene un intenso sabor a avellana y una textura suave, lo que lo convierte en un clásico de la cocina piamontesa. Se suele servir solo, con café o con una cucharada de crema fresca. Se conserva muy bien durante varios días e incluso mejora su sabor después de reposar. No sabría decir cuánto tiempo exactamente, ya que me lo terminé al día siguiente en el desayuno. Ligero y naturalmente sin gluten, encarna a la perfección la esencia de la cocina campesina italiana.
Ingredientes
Preparación
-
Precalentar el horno a 180°C.
-
Tritura las avellanas hasta obtener un polvo fino.
-
Separa las claras de las yemas.
-
Batir las yemas de huevo con el azúcar hasta que la mezcla se vuelva blanca.
-
Agrega el polvo de avellana, la levadura y la sal.
-
Batir las claras de huevo hasta que se formen picos firmes e incorporarlas suavemente 3 veces con una espátula de madera o silicona.
-
Vierta la masa en un molde de silicona (o engrasado). Yo usé un molde rectangular para pan de 25 cm x 12 cm.
-
Hornear durante 30 a 35 minutos hasta que la parte superior esté dorada.
-
Dejar enfriar antes de desmoldar.
