Esta tarta sin gluten combina una masa quebrada hecha con copos de avena, una ligera crema de almendras y fruta fresca. Los mangos aportan una textura que se deshace en la boca, el kiwi le da un toque ácido y las frambuesas le aportan un aroma intenso. La masa quebrada casera es fácil de preparar sin harina de trigo. La crema de almendras aporta estructura y realza el sabor de la fruta. La tarta se hornea en dos etapas para mantener la fruta fresca y vibrante. Esta receta es perfecta para quienes buscan un postre sin gluten sencillo pero delicioso. El resultado es una tarta afrutada, equilibrada y elegante.
Ingredientes
Preparación
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1. Preparar la masa quebrada:
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Licuar los copos de avena hasta obtener una harina fina.
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Mezclar con harina de almendras, azúcar y sal.
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Añade la mantequilla o el aceite de coco, frota la masa hasta que parezca pan rallado grueso.
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Incorpora el agua fría, forma una bola, envuelve en film transparente y refrigera por 30 minutos si puedes.
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Extiende la masa en un molde para tarta de 30 cm de diámetro. La masa no se extiende como la masa quebrada normal, pero se puede extender fácilmente con los dedos.
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2. Preparar la crema de almendras:
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Derretir la mantequilla suavemente.
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Batir los huevos con el azúcar.
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Añade la harina de almendras y luego la mantequilla derretida.
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Mezclar hasta obtener una crema homogénea.
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3. Hornear el pastel:
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Precalentar el horno a 180°C.
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Vierta la crema de almendras sobre la base de masa.
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Alise la superficie y hornee durante 25 minutos, hasta que esté ligeramente dorado.
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Dejar enfriar completamente antes de añadir la fruta.
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4. Decora con la fruta:
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Pelar y cortar los mangos en tiras finas.
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Corta el kiwi en rodajas.
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Coloca la fruta a tu gusto sobre la crema de almendras.
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Añade los trozos de frambuesa para darle el toque final.
