Las mini pavlovas son postres elegantes y ligeros, originarios de Nueva Zelanda, pero también muy populares en Australia. Una excelente manera de aprovechar las claras de huevo, ofrecen un contraste perfecto entre el merengue crujiente y el suave interior, cubiertos con crema batida y fruta fresca. Naturalmente, no contienen gluten. Para celebrar el otoño, las cubrimos con caqui y kiwi. Perfectas para impresionar a tus invitados, estas mini pavlovas seguro que triunfan en tu mesa.

Otoño Mini Pavlovas, Nueva Zelanda

Dificultad: Intermedio

Ingredientes

Preparación

  1. Precalentar el horno a 110°C y forrar una bandeja para hornear con papel pergamino.
  2. Para hacer picos firmes: En un tazón, bata las claras de huevo a velocidad media hasta que estén espumosas. Luego, aumente la velocidad y agregue gradualmente el azúcar extrafino, una cucharada a la vez, hasta disolverlo por completo. Continúe batiendo hasta que se formen picos firmes y brillantes.
  3. Añade la maicena y el vinagre blanco o el jugo de limón: cierne la maicena sobre el merengue, añade el vinagre y luego incorpóralo suavemente con una espátula. Esto le dará al merengue una textura suave y se deshace en la boca.
  4. Para hacer las mini pavlovas: coloca cucharadas de merengue en la bandeja de horno, formando pequeños nidos de unos 8 cm de diámetro y dejando una pequeña hendidura en el centro para colocar el relleno. Puedes usar una manga pastelera doble, formando primero un círculo sólido y luego otro encima, dejando un hueco en el centro.
  5. Horneado: Hornee las pavlovas durante aproximadamente 1 hora, hasta que estén crujientes por fuera pero aún tiernas por dentro. Apague el horno y deje que los merengues se enfríen dentro con la puerta entreabierta para evitar que se agrieten.
  6. Preparar la nata montada: en un bol muy frío, batir la nata líquida y el mascarpone con el azúcar glas hasta obtener una nata montada firme.
  7. Para decorar las pavlovas: al momento de servir, colocar una cucharada de crema batida en el centro de cada pavlova, luego agregar las rodajas de kiwi y caqui que aportarán un toque colorido y ácido.

Nota

  • Almacenamiento : Las pavlovas sin relleno se pueden guardar en un recipiente hermético de 2 a 3 días, protegidas de la humedad. Llénelas solo antes de servir para conservar su textura.
Palabras clave: Pavlova de caqui y kiwi, Pavlova de otoño, Pavlova de kiwi y caqui, postre sin gluten
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