Originaria de Argentina, la chimichurri es una salsa clásica que combina de maravilla con la comida a la parrilla, especialmente con las carnes. Usada tanto como adobo como guarnición, esta salsa, hecha con perejil, ajo y vinagre, es ideal para realzar el sabor de las pechugas de pollo. Su equilibrio perfecto entre frescura, acidez y toques picantes nos conquista al instante, convirtiéndola en el complemento perfecto para cualquier barbacoa. La salsa chimichurri es naturalmente libre de gluten, lo que la convierte en una excelente opción para una cocina sencilla y deliciosa. Descubre a continuación todos los secretos para un pollo chimichurri exitoso y 100 % libre de gluten.
Preparación
Ingredientes
Preparación
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Preparación de la salsa chimichurri:
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En un bol picamos finamente el perejil y el ajo.
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Añade el orégano seco, las hojuelas de pimiento rojo, el vinagre de vino tinto y el aceite de oliva. Mezcla bien.
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Condimentar con sal y pimienta, luego ajustar la acidez con un poco de jugo de limón si se desea.
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Deje reposar la salsa al menos 30 minutos para que los sabores se mezclen bien.
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Preparación del pollo:
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Marinar las pechugas de pollo con la mitad de la salsa chimichurri
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Precaliente una parrilla o sartén a fuego medio.
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Ase las pechugas de pollo durante unos 6 a 8 minutos de cada lado, hasta que estén bien cocidas y doradas.
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Asamblea :
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Una vez cocidas las pechugas de pollo, retirar de la parrilla y dejar reposar unos minutos.
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Vierta la salsa chimichurri restante generosamente sobre el pollo antes de servir.
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Consejo :
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El chimichurri sabe mejor cuando ha reposado y ha liberado todos sus sabores. Prepárelo con antelación y déjelo marinar durante varias horas, o incluso toda la noche.
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Para darle un toque aún más argentino, acompaña este plato con verduras asadas o una ensalada de tomate y cebolla morada.
