En mi último viaje culinario, descubrí una joya del sur de África: el pudín de malva. Es un pastel ultra húmedo, casi esponjoso, que, nada más salir del horno, se baña inmediatamente en una cremosa salsa de vainilla (un poco como el Tres Teches ). Heredado de sus vecinos sudafricanos y adoptado con pasión por las familias namibias, el pudín de malva se ha convertido en el rey indiscutible de los postres, desde Windhoek hasta las brumosas costas de Swakopmund. Tradicionalmente rico en trigo, adapté esta receta para que fuera 100% sin gluten, sin perder ni una pizca de su legendario sabor. ¡Y debo decirles que es todo un éxito! El secreto de este pastel reside en la combinación de mermelada de albaricoque y bicarbonato de sodio, que crea una textura ligera y maravillosamente húmeda. ¡Preparen sus cucharas, porque este pudín está a punto de convertirse en su postre favorito!
En cuanto el pastel salga del horno, pincha toda la superficie con un tenedor. Vierte lentamente la salsa caliente sobre él. Déjalo reposar 10 minutos: el pastel absorberá toda la salsa.