Hay postres que dejan huella imborrable, y la Pavlova es sin duda uno de ellos. Lo curioso es que la última vez que preparé una para mis amigos, ¡estaban convencidos de que era rusa! Sin embargo, hay una conexión: la Pavlova se creó en honor a la famosa bailarina rusa Anna Pavlovadurante sus giras por Oceanía en la década de 1920. El ligero merengue blanco pretendía evocar la ligereza de su tutú de tul. Originaria de Nueva Zelanda y popularizada posteriormente en Australia, es la textura de este merengue lo que realmente cautiva. Imagínate: una fina y crujiente capa exterior, un centro suave como un malvavisco, todo cubierto con una crema ligera y fruta fresca y ligeramente ácida. Es el postre festivo por excelencia, a la vez hermoso y sorprendentemente ligero. ¿Te animas a dominar el merengue? No es difícil, pero necesitas planificar con antelación, ya sea el día anterior o por la mañana, para prepararlo. He optado por presentar la versión tradicional neozelandesa, la pavlova de kiwi, adornada con granada para darle un toque de color.
Precalienta el horno a 120 °C (250 °F) y forra una bandeja para hornear con papel vegetal. Coloca el batidor y el recipiente (preferiblemente de metal) en el congelador durante al menos 30 minutos. La crema para batir debe haber estado en el refrigerador durante al menos 24 horas.
Para hacer las mini pavlovas: coloca cucharadas de merengue en la bandeja de horno, formando pequeños nidos de unos 8 cm de diámetro y dejando una pequeña hendidura en el centro para colocar el relleno. Puedes usar una manga pastelera, formando primero un círculo sólido y luego otro encima, dejando un hueco en el centro.
Horneado: Coloque las pavlovas en el horno y reduzca la temperatura a 100 grados Celsius (212 grados Fahrenheit) durante aproximadamente 1 hora y 15 minutos. Deben quedar crujientes por fuera, pero tiernas por dentro. Apague el horno y deje que los merengues se enfríen con la puerta entreabierta para evitar que se agrieten.
Preparar la nata montada: en un bol muy frío, batir la nata líquida con el azúcar glas hasta obtener una nata montada firme.

Para decorar las pavlovas: al momento de servir, colocar una cucharada de crema batida en el centro de cada pavlova, luego agregar las rodajas de kiwi y espolvorear con semillas de granada que aportarán un toque colorido y ácido.