Imagínate en una soleada terraza del Algarve, con el sonido de las olas de fondo y un embriagador aroma a mar y especias que emana de un misterioso recipiente de cobre... Bienvenido al mundo de Cataplana.
Un auténtico icono de la gastronomía portuguesa, la cataplana da nombre tanto al plato como al recipiente (una especie de cúpula hermética). Su cocción lenta conserva todos los sabores y nutrientes. Buenas noticias para los paladares más exigentes: este plato es naturalmente sin gluten (¡solo cuidado con el chorizo!). Es el plato perfecto para compartir, sano y colorido, y la semana pasada encantó a todos mis invitados. Y no se preocupen, aunque no tengan una cataplana de cobre, como es mi caso, pueden preparar la receta en un wok grande con tapa, una cazuela de hierro fundido o una sartén grande; el resultado será igual de delicioso.
En la cataplana (o en una sartén profunda con tapa hermética), calienta un chorrito de aceite de oliva. Fríe el chorizo hasta que suelte su fragante aceite rojo. Retíralo y reserva.
Abra el recipiente (¡cuidado con el vapor caliente!), espolvoree generosamente con cilantro recién picado y sirva inmediatamente.Me quedé sin tomates enlatados, así que los reemplacé con una lata de piperrada (una mezcla de tomates y pimientos)