Si pensabas que los dumplings eran solo para los amantes del trigo, deja que el Hoentay de Bután te demuestre lo contrario. Originarios del misterioso valle de Haa, estos pequeños dumplings rústicos son una rareza culinaria: su masa está hecha de harina de trigo sarraceno, lo que los hace naturalmente libres de gluten y les da un color oscuro y un ligero sabor a nuez. A diferencia de los momos tibetanos clásicos, el Hoentay se elabora con hojas de nabo picadas (o espinacas), queso local, jengibre y nueces. Es un plato que narra la historia de las grandes alturas, donde el trigo sarraceno reina y proporciona un confort esencial. Densos, se deshacen en la boca y están sutilmente especiados, tradicionalmente se disfrutan fritos o al vapor, siempre acompañados de una salsa picante (ezay). Imprescindible para cualquier viajero amante de la gastronomía que busque una alternativa saludable, auténtica y completamente libre de trigo.
La masa: Mezclar la harina de trigo sarraceno y la sal. Añadir poco a poco el agua tibia y amasar hasta obtener una masa suave pero firme. Dejar reposar 20 minutos bajo un paño húmedo.
El relleno: Saltee la cebolla y el jengibre en mantequilla (o aceite). Añada las hojas de nabo o espinaca y cocine hasta que se ablanden. Retire del fuego, incorpore el queso, las nueces, el chile y la sal. El relleno quedará muy sabroso.
Doblado: Colocar una cucharadita de relleno en el centro. Doblar por la mitad formando una medialuna y apretar bien los bordes. En Bután, suelen tener forma de empanada ligeramente abovedada.
Cocción: Cocine al vapor durante aproximadamente 12 a 15 minutos. Para un toque extra de sabor, puede dorarlas en una sartén con un poco de mantequilla después de cocinarlas al vapor.Sírvelos con Ezay : una mezcla de chile rojo, cebolla picada, tomate y cilantro con un chorrito de aceite de mostaza.